(Procedimiento interno para la gestión de reemplazos y pérdida de refugio)
Objetivo:
Formalizar la desvinculación emocional de quien confundió vocación con pertenencia.
Alcance:
Aplica a toda persona que haya invertido tiempo, cuerpo y fe en un proyecto que podía continuar sin ella.
1. Declaración inicial
Amé tanto lo que hacía
que lo confundí con mi vida.
Le di horas que no existían.
Defendí un proyecto como si me defendiera a mí.
Sostuve techos invisibles.
Pensé que el cuidado generaba pertenencia.
No generó nada.
2. Evento detonante
Llegó nueva dirección.
Se habló de visión, institucionalidad, continuidad.
Yo escuché otra cosa.
Escuché que el incendio
era ahora liderazgo.
Escuché que la guerra sucia
se llamaba carácter.
Escuché que sembrar odio
era tener fuerza.
Y entendí que el orden
no siempre gana.
A veces gana el ruido.
No dijeron “apártate”.
No hacía falta.
El mensaje fue más simple:
sobrevive quien sabe incendiar
sin quemarse.
3. Diagnóstico
No perdí un cargo.
Ni siquiera perdí el cheque cada quincena.
Perdí algo peor.
Perdí mi lugar seguro.
Descubrí que mi refugio
también tiene puertas giratorias.
Que el entusiasmo
no genera derechos adquiridos.
Que la integridad
no es criterio de selección.
4. Daño colateral
En el trabajo nos miramos igual.
Nadie lo dice en voz alta,
pero todos entendimos.
Fue elegante.
Pero fue un “jódanse”.
En casa me preguntan:
“¿Cómo te fue?”
Como si fuera un día cualquiera.
No entienden que no fue un día.
Fue una fractura.
No saben que estoy de luto
por algo que sigue existiendo
sin mí.
5. Conclusión
Confundí mi trabajo con mi vida.
Mi trabajo no cometió el mismo error.
Nadie murió.
Pero algo en mí sí.
El sistema no registró pérdidas.
Solo ajuste.

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